No puede expresarse, es algo de
lo que se crea una convicción momentánea, pero ante el primer indicio de aquiescencia,
todo el castillo de convencimiento se derrumba.
Así ha pasado lo que
parecieran ser demasiados años...
Y existe una razón, varias veces
al día, muchas veces a la semana, cientos de veces al mes, miles de momentos al
año… ha sido víctima del cruel suplicio de la incertidumbre.
Cualquier propuesta positiva es esperanzadora,
cualquier coincidencia con sus quejas es motivo suficiente para tirar por la
borda el esfuerzo de largos años.
Lo invitan a dejar de ser joven, a
despedirse de la adolescencia a cambio del éxito futuro, probablemente de la
felicidad. Pero eso implica sacrificar la felicidad momentánea, convertir su
vida en una tristeza. Porque la vida es el momento, y no las quimeras
construidas en su desordenada cabeza.
Entonces no tiene sentido nada de
lo que la gente dice. Todas esas frases celebres, esas frases alentadoras, esas que tanto les gusta repetir. ¿No se han
dado cuenta que se contradicen unas a otras? aun cuando pertenezcan al mismo
autor.
… Ya se van las ideas dispersas,
abandonan esta hoja sobreentendida, extrañan oír la pluma rasgar el papel. Incluso
eso está perdido.
Quisiera saber quien arruina
todo.
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