Bajo unos relámpagos secos que no emiten sonido y que aparentan ser el flash de la enorme cámara fotográfica del Señor, me encuentro aquí sentado reflexionando sobre las responsabilidades de mi mundo que han cambiado.
Ya no se trata de no ir a una clase y ya, de no entregar una tarea y ya. Desgraciadamente ya no soy un niño, y aunque tengo el enorme privilegio de seguir siendo estudiante, no puedo evitar formar parte de la dinámica laboral y del mundo del trabajo formal. Ya no se trata de sonreír y dar explicaciones sencillas, o de atender al amable cliente, o de regalar productos.
Ahora, encerrado en una oficina, es momento de prestar atención a cada detalle, a cada palabra, a cada número, a cada persona; a vestir de negro, con incómodos zapatos y camisas aburridas. Un pequeño error puede provocar un desastre.
No daré detalles, es un tema poco adonis, no guapo, cero nice…
Casi toda la semana soy César, Lizardo solo existe cuando usa jeans, playeritas y tenis mugrosos.
A eso se le llama crecer, y no me gusta
...porque sencillamente no esta en onda.
Aquí un vídeo con el que me identifico, me lo presentó Juanito Mentiras
Me robaste la rola n_n A veces es bueno dejar los zapatos y el traje colgados, sobre todo si estás cotorreando con tus amigos sobre buenos momentos: risas latentes, comentarios ofensivos y un ambiente en onda... jaja, se te extraña bastante camarada.
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