Estoy cansado de que las personas esperen que seas como ellas son, de que quieran que seas como desean que seas.
Estoy cansado de que tengan esa sed de juzgar a los demás, de determinar si están “bien o mal”, si son “buenos o malos” y de estar indagando con la estúpida intención de emitir un comentario ignorante.
Cansado de que emitan su tonta opinión calificativa y de que coloquen etiquetas a quienes los rodean, sin siquiera conocer la situación o el motivo que lleva al “inculpado” a determinada conducta.
Quienes hacen eso pareciera que no han vivido jamás…
Lo que es aún peor, se jactan de ser correctos, de responder a los patrones aceptado por la sociedad, aunque en realidad vivan en una permanente hipocresía. Tristemente no comprenden que no es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma, como lo decía el buen Jiddu Krishnamurti.
A esas personas, les pregunto: ¿No saben que la vida, como la conocemos, solo se vive una vez? ¿Qué es demasiado corta? ¿que el tiempo pasa y no regresa?
No desperdicien su tiempo intentando corregir a los demás, si tanto les molesta, les inquieta, les da comezón o les causa cualquier comentario estúpido la forma en que alguien lleva su vida, sin afectarlos, mejor aléjense, o cambien ustedes.
Si vives en el umbral de la inopia, de la privación, de la mojigatería y del puritanismo, de la simulación, de la falsedad, ¡de lo que sea! para mí está bien, no pretendo que cambies, solo por favor ¡vive tu vida! Y deja en paz a los demás.
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