En la vida conocemos a muchas personas, algunas de ellas las vemos a diario, y estamos tan acostumbrados a estar cerca que no nos damos cuenta de cuánto las queremos. Hay montones y montones de sentimientos, la palabra amor no es algo que deba ser exclusivo para nuestra pareja.
Existen otras personas a las cuales les tomamos un gran cariño, personas de las cuales una novia podría ponerse celosa, quizá con razón, quizá no, pero la realidad es que están presentes y no tiene ningún sentido fingir que nuestros sentimientos hacia ellas son otros. Y por ningún motivo significa que las quieres más que a la persona que amas. Esa persona especial tiene un lugar inamovible en tu corazón.
Y otras que en un momento de la vida fueron tan importantes, de repente desaparecen, como si hubiesen cumplido alguna misión con nosotros. No nos cruzamos con ninguna persona por casualidad, definitivamente; todas aparecen por alguna razón.
Precisamente por eso estoy en desacuerdo con aquellos que restringen y limitan su capacidad de conocer nuevas personas, de abrirse a nuevas experiencias y nuevos mundos solo porque tienen una relación, o porque les da miedo el nuevo mundo que representa cada individuo, cada humano, igual de complejo como nosotros mismos.
Tener una pareja es muy bonito, pero no significa dejar de disfrutar a los demás, esas locas ideas posesivas no sé quien fregados se las inventó, ¡pero cómo nos afectan!
Es difícil ir en contra de ese tipo de “normas sociales”, aunque estés consciente que son una estupidez. Y si intentas hacer algo distinto, estás mal y eres un ruin, además que no es nada fácil.
Esto que tan indignado escribo, lo reconozco, lo identifico, pero puede que ni siquiera lo aplique del todo en mí, por la gran carga social que me ha implantado el “En-grupo” que rodea mi vida.
A vencerla ...

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