Un día lluvioso, hermoso. Yo con clases y tarea. Así que decidí no entrar a una de ellas para hacer mis deberes en la cálida hemeroteca.
Minutos después ya estaba ahí, encerrado, reflexionando. Pero a lo lejos se oían cantos, se escuchaba una guitarra tranquila, y distintas voces. Los ignoraba para concentrarme. Parecía trova, y lo ignoraba.
Después de un corto tiempo, mi curiosidad no resistió y me obligó a salir en medio de la lluvia. En el Flores Magón había concierto de trovadores, con sala cálida y vacía. Entonces me apresuré por mis cosas y regrese a disfrutar de tan agradables circunstancias.
Los urgentes deberes pasaron a segundo plano. Había cantos agradables, cantos de protesta, cantos de denuncia.
Finalmente, después de la placentera participación de Gabino Palomares me retiré…
Solo sé que muchas veces, cuando menos te lo esperas, algo conspira para que no hagas tus deberes.
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