Tenía un pajarillo lejano, cálido y azul,
volaba hacía mi y cantaba conmigo. Volábamos juntos,
soñaba con visitar mi inexistente mundo, soñaba con plasmarse en el.
Y yo lo esperaba,
¡Y yo lo esperaba!
Un buen día, los vientos de otoño cambiaron su rumbo llevándolo al mío,
y yo lo esperaba,
el momento llegó, extendí mis brazos pero no me encontró,
¿Estaba perdido? ¿estaba cansado?,
jamás se acercó,
¿estaba atrapado?
Y yo lo esperaba, ¡Y yo lo esperaba!
Sabía dónde estaba…
Y nunca llegó.
Con gran desconsuelo le busque, pero pronto descubrí,
que jamás, jamás…
Nunca vivió en mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario