No quiero volver la vista atrás y decir ¿cómo pudo sucederme a mí?
No se trata de estar consciente del valor del tiempo, ni de saber que cada momento es único y esas cosas positivas, sino de sentir y saber que no te están arrancando la vida lentamente, que al contrario, estas asegurando y atesorando tus vivencias para que jamás, jamás se desvanezcan.
Es algo tan humano que mueres si no lo haces. Si no mueres te matas. ¿Cómo probar la existencia natural de esa necesidad indisociable de los hombres? Es sencillo, cuando por la calle pasa la vida como un huracán, no falta el momento en que a pesar de ser parte de esa dinámica, te ausentas para vivir.
Estoy en contra de abordar el último tren; aquel sin retorno a tus sueños fugaces, a tu inspiración para existir en aquellos días pasados; si lo haces es probable que estés desbaratando tu camino por este mundo.
Finalmente, haga lo que haga, me mataría descubrir que me fue robado aquello que guardaba en el cajón donde guardo el corazón.
Las ideas de quien esto escribe, muy frecuentemente inspirado por grandes canciones y algunas vivencias, ruedan por las páginas de un blog, y en él escribe ¿Quién me ha robado el mes de abril?…
No hay comentarios:
Publicar un comentario